Reivindico el momento terracita sin buitres

Cuando amanece un domingo soleado, una pequeña voz se aloja en mi cabeza y no para de repetirme lo mismo una y otra vez… ¡¡Cafelito al sol!!

Tras arrancar al becario de sus tareas aburridas y colocarnos nuestras mejores galas (léase zapatillas, vaquero, camisetucha… Y gafas de sol, of course) nos acercamos a una de las zonas que más nos gusta de nuestra ciudad, dispuestos a disfrutar de un café, un buen rato de charla y un poquito de sol.

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Bien, hasta aquí todo normal, es más, estarás pensando que por qué te estoy contando todo esto que no te interesa ni lo más mínimo… Pues porque no todo es tan idílico…

Cuando tras más de media hora de pasear por la zona, buscando un lugar en el que poder sentarnos, conseguimos encontrar una mesita y recaudar dos sillas, nos sentamos, pedimos el café y suspiramos… Por fin nuestro momentito.

¡Ja! Antes de que llegue el café llega el buitre de turno… Llamamos buitre a esa persona que se dedica a pasear a un escaso metro de tu mesa, en círculos. Con la mirada fija en tu cogote, y que de vez en cuando echa un vistazo al nivel de tu café para calcular cuánto tiempo te queda.

Pero por si con este espécimen no tuviéramos bastante, para colmo existe el buitre de los buitres. Sí, hablamos de ése que a lo largo de su vida ha ido perfeccionando su técnica hasta llegar a desarrollar una habilidad que desespera hasta a los mismísimos buitres. Ése que se para justo a tu espalda, impasible, imperturbable… Ha fijado su objetivo y nada ni nadie puede detenerlo. Puedes sentir su presencia justo detrás de ti.

Con este panorama, el becario se pone nervioso (un día va a querellarse con alguien por no respetar su espacio vital) y mantener una conversación comienza a ser complicado. Y es que estás más pendiente de ese individuo que no entiende lo de respetar la intimidad y el espacio. Además, otro de los comportamientos típicos del buitre de los buitres, es mantener conversaciones con su socio-buitre, que sí respeta el espacio y está distanciado unos metros…

Total, que el café al sol termina por parecerse a un chupito de tequila, porque te lo tomas de un trago y te vas a casa con una mueca en la cara que se repite cada vez que te acuerdas del momentazo. Y, por todo esto, hoy vuelve el ¡¡¡post reivindicativo!!!

Si anteriormente reivindicamos la protección de los balcones, hoy os pedimos que compartáis este post, para que llegue a todos los buitres, y así podamos reivindicar la protección del momento terracita sin buitres.

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Esperemos nuestro turno para sentarnos sin molestar, sin invadir el espacio de otra persona o presionarla con nuestra mirada de: “bonita, ya hace un rato que te has terminado el café… ¿No tienes casa o qué?”. Como habrás podido intuir (y seguro que sufrir) todo esto es extensible al momento cena en bar-restaurante…

Pues ya me he quedado a gusto. Quizás soy una exagerada, estoy un poco loca o el becario me está pegando algo, pero, sea como fuere, espero haberos arrancado alguna sonrisita (que además te salen gratis). Que tengáis un bonito jueves, sea soleado o no, tomáos un café… En casa, que ahí no hay buitres y no os lo jo… 🙂

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10 respuestas a Reivindico el momento terracita sin buitres

  1. ¡Eso os pasa por ir todos al mismo sitio! Otra experiencia guay que ya te contaré es cuando te plantas en un bar “de modernoS” con tu hijo. Notas la mirada láser del camarero antes de cruzar la puerta pensando…no se le ocurrirá entrar… Si. Voy a entrar. Y ya te contaré ya…..

  2. jajajaj con que gracia lo cuentas!! Desde luego que es una agonia la gente. Que buenos recuerdos cuando paseaba por la alameda!!!

    Feliz jueves 😀

  3. CRL19_7 dijo:

    Mi querida tiesa pero hipster, que buen rato de risa me has echo pasar leyendote, me encantan tus anecdotas de café, pero sabes que voy a recordarte que existen lugares rurales donde no tienes buitres pero si comentaristas que dan repaso a tu vida y tu estetica rapidamente jajajajajajaja está claro que tanto en la ciudad como en el pueblo el café es complicado jajajajaja

  4. Cuanta razón…pero a mi hay algo que me supera más q el buitre de terraza…y es el pelma de las colas…ese q se pone a centímetro y medio de ti…q cada vez q mueves la cabeza notas que le das von la coleta. Que te apartas unos pados para q corra el aire y él, pensando que se mueve la cola y ya queda menos, se te acerca de nuevo. Y te va maravillando con su aliento chotuno y su arrimation de cebollet…yo he llegado a pensar que soy invisible…

  5. Pilar dijo:

    Yo debe ser que no voy a sitios de moda o no me entero de si me buitrean… porque nunca he notado nada así. Pero el de la cola sí, el que se pega a la nuca como dice Nitssouslaneige, sobre todo cuando estás subiendo al autobús. En esos casos hay que darse la vuelta despacio y quedarse mirando al buitrón muy fijamente, normalmente se achantan y se echan para atrás, y si no, pasito atrás y pisotón, que también funciona.

  6. jajajaja, odio a los del cogote y a los que invaden mi espacio vital

  7. Áurea dijo:

    jajajajajajjaj!!!! Adoro tus post reivindicativos, ya lo sabes 🙂
    Por desgracia yo no suelo disfrutar de mis cafelitos, por que mi love se los toma (café o lo que sea) de un trago y luego es EL el que me mete prisa… ¡En fin, no iba a ser zen para todo!

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